Historia de Gamarra: Origen y evolución del emporio textil del Perú
Los inicios de la industria textil en La Victoria
La industria textil en el distrito de La Victoria tiene sus inicios desde hace más de 120 años, en los territorios al sur del Cercado de Lima, cruzando los antiguos muros que circundaban la ciudad, donde hoy se ubica la Av. Grau. Esta zona era conocida como Villa Victoria, nombre vinculado a doña Victoria Tristán, esposa del presidente José Rufino Echenique.
En 1889 el italiano Bartolomé Boggio y el norteamericano Enrique Price fundan la Fábrica de Tejidos Santa Catalina. Esta fábrica introdujo al país maquinaria moderna y dio ocupación a 300 operarios, entre ellos 160 mujeres.
En 1894 se constituyó la fábrica San Jacinto, de Gio Batta Isola y Giacomo Gerbolini, la cual trajo expertos desde Italia que formaron la primera escuela de químicos en el arte del tinte.
En 1898 se crea Tejidos La Victoria, propiedad de la familia Pardo, consolidando el desarrollo textil en la zona.
Nace el distrito de La Victoria
Durante el gobierno de Augusto B. Leguía, La Victoria se convirtió en distrito el 2 de febrero de 1920, con importantes proyecciones urbanísticas. Dado el crecimiento popular en la zona.
Durante los años 30, el gobierno enfrentó una fuerte coyuntura de convulsión social y política, marcada por el aprismo y el comunismo. La respuesta fue una política que combinaba represión militar con programas asistenciales, impulsada por Sánchez Cerro y posteriormente por la dictadura del general Benavides (1933–1939).
En esta década se construyeron más de 4 mil unidades de vivienda para obreros, como parte de un ambicioso programa estatal. Este proceso consolidó el carácter popular del distrito, con barrios como García Naranjo, Barrio Obrero, Matute y El Porvenir.
Expansión industrial y comercial
En el plano textil, continuaba el establecimiento de nuevas empresas. En 1941, Alfredo Ferrand funda en La Victoria la empresa La Parcela, donde se empezaron a fabricar productos de algodón y sintéticos.
La Parada: origen del movimiento comercial
En 1945 se construyó el Mercado Mayorista y Minorista de Lima en terrenos cedidos por la familia Cánepa. Esto generó una concentración comercial sin precedentes en La Victoria.
El movimiento comercial atrajo empresas de transporte y facilitó la llegada de comerciantes y trabajadores provincianos. Popularmente, la zona fue denominada “La Parada”.
El poblamiento del Cerro San Cosme desde 1946 es consecuencia directa de este proceso migratorio.
La formación de la zona textil
Hacia 1950 existían establecimientos formales dedicados a la venta de telas en los alrededores del Jr. Gamarra, impulsados por familias de origen árabe como Emilio Farah Sedan, así como empresarios como Los Mufarech, Eduardo Salem y Raúl Abusabal.
En el Jr. Antonio Bazo, Moisés Zilberman fundó ZILTEX, dedicada a la fabricación de tapasoles, cortinas y confecciones con fibras sintéticas.
Gamarra aún no era una zona comercial consolidada, sino un punto de tránsito entre fábricas y el mercado de La Parada, aunque ya concentraba un importante movimiento textil.
Los primeros emprendedores de Gamarra
A finales de los años 50, el Jr. Gamarra era una zona residencial: Casas y quintas populares destinadas a vivienda, sin embargo, comenzaron a aparecer los primeros negocios de confección impulsados por migrantes, como también otros rubros que finalmente no prosperaron.
En 1956, Vicente Díaz fundó su negocio “Gamarra 716”, siendo uno de los primeros emprendedores en la zona.
Durante los años 60, se consolidó una comunidad diversa de empresarios textiles provenientes de distintas culturas, marcando el carácter multicultural del emporio.
El crecimiento productivo
En los años 60 se intensificó la proliferación de talleres de confección. A pesar de limitaciones urbanísticas, el crecimiento fue impulsado por:
- Un mercado masivo de ropa desatendido en provincias y sectores limeños de bajos recursos. La moda en Lima era dirigida a la elite.
- La Logística hacia provincias: Los camiones que traían comestibles a La Parada, no regresaban vacíos, era negocio llevar a los pueblos productos del hogar, ropa, electrodomésticos, entre otros.
- Muchas veces el personal obrero era pagado con telas y ropas de saldos, era una práctica abusiva que se cometía a menudo y estos no tenían otra opción que llevarlos al mercado a ofrecerlos a los transportistas y negociantes.
- Las telas, al añadirles el valor de la confección eran más rentables y se transformaban en el núcleo familiar, lo cual suponía bajos costos de producción y especialización.
La era de las galerías
Esta especialización en tipos de ropa y procesos, para atender los requerimientos, trajo talleres más productivos, ya con capacidad de hacer stock. El formato de la época, es el que ha prevalecido incluso hasta nuestros días: Fabricar y vender en la calle. Pero los más grandes necesitaban espacios de almacenaje y negocios al Por Mayor, siempre con “Ropa Genérica”: Polos, pantalones, vestidos, ropa interior sin marca; no existieron Marcas de Ropa por mucho tiempo, hasta finales de los 80s.
En 1972, un cambio de zonificación permitió la construcción de galerías. La Galería Generales, ubicada en el Jr. Gamarra 745, es considerada la primera. Marcando con una configuración clásica que fue replicada y duró más de 30 años: Puerta a calle los negocios mayoristas más consolidados y en los interiores y pisos superiores full talleres. No existía el formato showroom, boutique, tienda o concepto de marca. Se negociaba al Por Mayor, en el mismo taller o depósito y en las calles se vendía al público.
Este cambio de zonificación permitió escalar el comercio textil en la zona y aparecieron emprendedores con visión inmobiliaria.
A mediados de los 70s se agudizó la crisis en las grandes empresas, generadas con el gobierno de Velasco, que empoderó a sindicatos, hizo inviable la producción y muchos trabajadores salieron a las calles, sin más opción que el emprendimiento de subsistencia. Pero con un plus: El conocimiento de una industria textil. Por otro lado, el mercado no era exigente en acabados ni estilo, tenía la flexibilidad para el «aprendizaje en campo» de la mano de obra del migrante provinciano, así que el ingreso a la actividad de confecciones era rápida. La ropa funcional de bajo costo, incluso acuñada como “Ropa de Gamarra”, se volvió un estigma para futuras generaciones de emprendedores y empresas con propuestas más elaboradas y estilos, y un difícil acceso al mercado A / B de Lima, que con los años ha sido superado.
Crisis y crecimiento en los años 80
Durante los años 80, en medio de crisis económica y violencia terrorista, Gamarra continuó creciendo. El bajo costo de sus productos, atrajo a miles de compradores con bajo poder adquisitivo y quitándole clientes a la industria textil formal. No se pagaban impuestos ni tributos: El comercio ambulatorio dominaba las calles sin ninguna fiscalización, mientras silenciosamente se transformaban inmuebles y quintas en centros comerciales y almacenes y nacían proyectos en terrenos desde cero, que daba paso a la Gran Galería, donde destacan las galerías Venero, Azul, San Carlos (Industriales Guizado), Santa Lucía, entre otros.
Formalización y expansión
Los 90s fueron los del boom inmobiliario, se construyeron grandes galerías en la zona de expansión, como Santa Rosa y Yuyi, se consecionó el Parque Cánepa y muchos otros, el metro cuadrado en el corazón de Gamarra alcanzó cifras nunca antes vistas en Lima.
Pero aún la informalidad en las calles estaba enquistada: Existían incluso módulos de ambulantes que tenían cimientos en la vía pública. E imperaba la tugurización, el desorden y la delincuencia.
Era el momento de un gran cambio.
En 1999, el alcalde Jorge Bonifaz Carmona impulsó políticas de erradicación del comercio ambulatorio y formalización. Un proceso largo que ha continuado en las siguientes gestiones hasta hoy. Dando paso a una modernización, atención de segmentos de mercado más exigentes en moda, el nacimiento de Marcas de Ropa.
Gamarra ha sido el gran proveedor de Ropa a las provincias desde su nacimiento, incluso a paises como Ecuador y Bolivia por frontera y el boom venezolano en los años 2008-2015, incluso con ventas a países como Cuba y caribeños.
El Estancamiento
Todo negocio debe evolucionar, competir. Los grandes almacenes y malls hicieron su aparición. Llevaron sus tiendas a provincias donde la misma prenda, ya sea un polo o un jean, cuesta igual que en Lima, dada su eficiencia logística y manejo de grandes stocks. El modelo de negocio de ropa, que dependía del comerciante y mayorista en provincia comenzó a caer, ya que este tenía sobrecostos de inversión, viajes, envíos, sus locales, etc. Por otro lado, casi al mismo momento se incrementaba el contrabando de ropa de oriente, siendo esta una gran amenaza que sigue evolucionando, ahora se suman la popularización de los grandes portales de ropa y compra online…. pero ambas amenzas trabajan por colección de 4 temporadas….jamás tendrán la versatilidad, rapidez, flexibilidad y por otro lado la calidad del insumo y mano de obra peruana, que son nuestras fortalezas.
Gamarra en la actualidad
Hoy, Gamarra es uno de los principales emporios textiles del Perú y de América Latina. En pocas cuadras se concentra una cadena completa que incluye diseño, producción, personalización y comercialización de prendas. El concepto de valor de marca, el cambio de mentalidad que apunta a la calidad, eficiencia en procesos con conocimiento y tecnología y finalmente, la satisfacción del cliente, marcan hoy el proceso productivo y comercial de Gamarra. Esta evolución, abre nuevos horizontes, a pesar de la fuerte competencia oriental.
El futuro de Gamarra
El siguiente paso en la evolución de Gamarra es la integración con herramientas digitales como el comercio electrónico, la automatización y nuevas tecnologías que permitan ampliar su alcance y competitividad. La Cámara de Comercio de Gamarra desarrolla un gran proyecto en ese sentido, administra este Portal B2B, tipo Directorio y Noticias, como también el Portal de venta de Ropa Online gamarra.shop de la ayuda con la IA en la estrategia y uso de herramientas innovadoras.
Conclusión
La historia de Gamarra es el resultado del esfuerzo de miles de emprendedores que, a lo largo de décadas, han construido uno de los centros productivos más importantes del país. Su evolución continúa, adaptándose a los cambios del mercado y a las nuevas oportunidades del entorno digital y de alcance nacional e internacional.
